Archive for 21 junio 2008

la casa, el perro y la pelota

Sábado, 21 junio, 2008

Ahora cómo le digo a mi mujer que un conocido me ha contado que ha vivido en un apartamento de un dormitorio hasta que sus dos hijos andaban por los 8 años. Los cuatro en un cuarto y, dice, todos contentos. Como le digo a mi mujer que eso es lo que yo quiero, aunque a lo mejor no es lo que quiero, sino lo que disfruto de vez en cuando. Y es que la casa se nos queda chica, es verdad.

No pido una casa más grande, me conformo conque estas lozas se conviertan en otras de un metro cuadrado, entonces el perro no estorbará se ponga donde se ponga. O sacrificar al perro, pero es que hace compañía, sobre todo cuando trabajo aquí solo en la casa o cuando corro. Una vez muerto podría cortarle la cabeza y disecarla, colgarla en el salón a modo de jabalí o de ciervo en esas ventas donde se vanaglorian de haber disparado a esos animales que a todos nos emociona ver… vivos. La cabeza del perro me haría compañía, pero no me traería la pelota cuando se la lance.

Ahora a ver cómo le digo a mi mujer que me traiga ella la pelota.

Cincuenta kilos

Jueves, 12 junio, 2008

Ahora desconvocan las protestas los transportistas y deberíamos de empezar con las nuestras los consumidores, que estos días hemos pasado a convertirnos en acumuladores. En el centro de salud un señor comentaba, orgulloso, haber comprado cincuenta kilos de patatas. La gente sale de sus trabajos y hace escala en algún supermercado para recorrer pasillos con los carros cargados. Ahora desconvocan las protestas los transportistas y pasarán semanas hasta que volvamos a comprar, pues habrá que consumir antes las cajas de latas de conservas amontonadas en el cuarto de los niños, que preguntan por qué tanta comida, papi, y hay que responderles es que hay crisis, niño, calla, y el niño insiste: y si hay crisis cómo que la gente compra tanto; y ya sólo queda la solución última: yo qué sé, niño, pregúntale a tu madre. La protesta fastidia, pero la filosofía de base es comprensible: si un camionero invierte 100€ y recibe de ganancia neta sólo 80€, pues eso. Eso y los piquetes, hay que fastidiarse. De todas formas esa filosofía ya la conocíamos, pero cuando no nos afecta directamente nos olvidamos de la filosofía y nos acercamos a las matemáticas. La dependencia del petróleo es excesiva, ¿nunca lo habíamos escuchado? A nivel profesional la solución es complicada (aunque ahí están esas cincuenta y cuatro medidas), y a nivel particular queda el transporte público y la bicicleta, y el coche para situaciones que imposibiliten las otras opciones. Es que nos creíamos que esto era el paraíso; que a veces lo parece, pero no lo es.

Ya se escuchan las primeras voces exigiendo dimisiones. Exigir la dimisión de alguien es demasiado fácil, y por otro lado dimitir es demasiado difícil. Además, si el petróleo sube quién tiene la culpa. En el Reino Unido (que no está tan unido) para que un cargo dimita basta con que se descubra una infidelidad conyugal, mezclándose la alcoba con el despacho, algo que aquí no ocurre, y eso que lo intentó el actual ministro de Industria, cuando se cubrió de basura al mostrar una foto de una supuesta amante de Ruiz Gallardón en un debate con éste, lo que pasa es que por aquí se piensa al revés: debería dimitir el que muestra la foto, el que mete la nariz en una alcoba a la que no ha sido invitado. Aquí en Málaga ha dimitido Salomón Castiel, cansado de que Moreno Brenes, dicen, le pida que presente las cuentas de su aplaudida gestión. En vez de dimitir podría simplemente haberlas presentado, incluso pidiendo que no saliesen de la comisión reunida a tal efecto, aunque parece que la gente ha quedado contenta así. Y es que nunca se sabe qué basta para alegrar los corazones: tanta preocupación por el desabastecimiento se la lleva de un plumazo los cuatro goles de la selección. Y entre gol y gol, seguramente, el señor del centro de salud habrá estado contando sus patatas, ¿cuántas habrá en un saco de cincuenta kilos?